
Fuente Palmera no es solo un municipio de Córdoba; es un estado mental para cualquiera que viva y respire el sector nupcial. Del 1 al 4 de octubre de 2026, la XIX edición de Fuente Palmera de Boda volvió a convertir la Plaza Real y su Centro Comercial Abierto en el epicentro de la moda y las celebraciones en Andalucía, bajo el lema «El arte de crear Córdoba». Y en el corazón de ese latir creativo, entre bastidores, se encontraba Mónica Aguilera Hair & Makeup Artist, junto a su equipo, asumiendo el reto de dar vida estética a las propuestas del X Certamen de Jóvenes Diseñadores.
El certamen, consolidado como una de las apuestas más firmes por el talento emergente, reunió a 15 jóvenes creadores que presentaron sus visiones de novia y fiesta. Detrás de cada tejido, cada corte y cada silueta que pisó la pasarela, hubo un trabajo minucioso de caracterización. Mónica y su equipo fueron los encargados de traducir en rostros y peinados la esencia de firmas como Veintidós Atelier (ganador del certamen), Adrián Marín, Guezban y Victoria Helena, esta última merecedora de la Mención Especial al Diseño más Sostenible.
«Para mí el backstage de un certamen como este es un santuario de creatividad pura», explica Mónica. «No se trata solo de peinar o maquillar; se trata de escuchar la historia que el diseñador quiere contar con su colección y potenciarla. Cuando ves a una modelo, con el trabajo de tu equipo brillando en su rostro, salir a la Plaza Real abarrotada y recibir el aplauso del público, entiendes que tu labor es un puente fundamental entre el arte del diseñador y la emoción del espectador».
La presencia de Mónica en este evento no es casualidad. En un sector donde la imagen lo es todo, contar con un equipo de belleza que entienda de tendencias, sostenibilidad y narrativa visual es un activo estratégico. Su trabajo en Fuente Palmera no solo elevó la calidad visual de la pasarela, sino que reforzó el mensaje de que el talento andaluz, cuando se une y se profesionaliza, crea marcas reconocidas mucho más allá del ámbito local.
«Nuestro objetivo no fue imponer un estilo, sino actuar como traductores visuales de la creatividad de cada diseñador», afirma Mónica. «Desde la moda sostenible hasta la alta costura nupcial, mi equipo y yo trabajamos para que cada peinado y maquillaje potenciara la narrativa de la colección, garantizando que las modelos se sintieran seguras y radiantes bajo los focos».
Mónica se despide de esta XIX edición con la satisfacción del deber cumplido y la certeza de que, en «El Pueblo de las Novias», la belleza no es un complemento, es el lenguaje con el que se escriben los grandes momentos.






